Obra de teatro en tres actos.

Acto primero: Las cartas. 

Escenografía.  

CASA ELEGANTE, BAÑO DE SUIT MATRIMONIAL. INT.NOCHE. 

Es un baño amplio con un tocador grande y silla para maquillarse, paredes de mármol y los muebles de madera en albayalde blanco, prima el blanco en la decoración. Hay un bouquet de flores naturales, muy coloridas, a un costado de la mesa del tocador, también un cenicero y un cigarrillo encendido. Por una puerta abierta al fondo se ve otra habitación iluminada y en ella la cama matrimonial. Leticia (30), es una mujer distinguida; pelo largo, rubio, cogido en el parte superior, se ve todo su rostro; ojos claros, alta y delgada. Viste un sobrio traje de noche, color negro, lleva reloj de oro, collar de perlas, aros largos en combinación con el collar, pulsera de perlas, zapatos de tacón muy alto y finos. Está dando los últimos toques a su peinado. Está sentada, juega con los pies nerviosa, toma el cigarrillo, le da una pitada y luego, lo deja en el cenicero. (Pausa) Mira el reloj, se para, pasea y ausculta frente al espejo, se busca gorduras inexistentes, se observa el cuerpo con detenimiento revisando el estado de cada parte. Comienza a hablar y a enumerar contando con los dedos. Esto lo hace como repasando una lección aprendida de memoria, casi una letanía, todo el texto lo dice alternando moverse y enfatizar con las manos o detenerse hablándole al espejo. 

LETICIA. (Nerviosa inicia monólogo) — Estoy haciendo todo como me dijo la psicóloga.

Uno: esperar el momento adecuado. ¡Es lunes por la noche!, ¿qué más adecuado?, mañana es día de trabajo, tiene que dormir así que no tendremos discusiones interminables y no estará todo el martes haciéndome la vida imposible;

Dos: invitarlo a cenar a un lugar neutral, ojalá donde sea conocido y se cohíba de hacer escándalos; pero, no tan conocido como para que la mesa se les llene de amigos;

Tres: bien vestida, sobria, evitar equívocos dando indicios que se busca una noche de pasión;

Cuatro: elegir cuidadosamente las palabras, no dejar caer culpas en él, aunque lo sea: “son cosas de la vida”, “nadie lo buscó”, “sucedió”, “eres una gran persona pero estamos tan distanciados”. (Mira fijamente al espejo como si su esposo, David (35), estuviese ahí.)

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