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ImageEl  libro "Es mi Naturaleza dijo el Escorpión", puede encontrarse en "El Diario Café", Málaga 115, local 101,  o solicitarlo vía email a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

 

Opiniones de:"Es mi Naturaleza dijo el Escorpión"

 

 

Opinión publicada por Elizabeth  Subercaseaux en revista “Vanidades Continental” de fecha 25 de octubre de 2007

Siete relatos. El amor fugaz de una mujer madura por el compañero de curso de su hijo; la introspección femenina que permite ver la existencia en que lo “oficial” ha sido lo políticamente correcto; los problemas que enfrentan las mujeres para asumir su físico, tan alejado de los cánones de la belleza actual; la biografía de una artista famosa en que se enfrentan situaciones de amor, poder y lesbianismo… En fin, el libro da cuenta del mundo en que vivimos, por medio de pinceladas rápidas y eficaces.

         

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Opinión del poeta  don José Miguel Ruiz.

Los cuentos de Loreto Silva están escritos con sencillez; se basan en situaciones cotidianas, y aun en los que la fantasía puede ganar terreno, en donde lo que acontece es más bien íntimo o pertenece al espacio de las “resonancias” interiores, pareciera que no es en la anécdota donde hay que detenerse, sino en la palpitación, en lo que subyace en los personajes que dan vida a una situación que merece ser contada.

No es en la historia externa de unos amigos que vienen juntos desde la infancia donde se producen los hechos que pueden conmover o no al lector, sino en la intensidad de las relaciones, de la evocación, de la memoria que vuelve sobre unos juegos perdidos en la infancia para traerlos al presente; no es en la alucinación de una mujer que cuida un fuego, sino en la conexión de ella con otras realidades, ajenas a la experiencia de quien no alcanza a ver “bajo las aguas”, es decir, de quien sólo se mantiene en la superficie y se niega, conscientemente o no, a las vivencias profundas de que es pródiga la vida; no es la historia de una joven periodista que prepara una tesis sobre una escultora famosa, sino la existencia misma, compleja, de esa artista, esto es, de una persona que vio y vivió el mundo de una manera con la cual la autora de estos relatos percibe, quizás, secretas relaciones. Afinidades de quienes están enfrentados a un mundo que quiere ser vivido intensamente, y expresado a través de una obra artística. Transmutado, en esta situación, en una obra por medio de la palabra.

Lo que verdaderamente importa aquí no es la imagen reflejada en la fuente, por bella que ésta sea, sino el temblor de las aguas, las ondas concéntricas que allí provoca una piedra arrojada por alguien, o quizás no piedra, sino la fuerza de la vivencia de los personajes, en medio de la imagen reflejándose.

Loreto Silva se atreve con una historia cuasi policial, o fantástica, con un detective que podría seguir investigando otros casos, en otros cuentos, por la necesidad de ella de inventar a partir de la observación y transformación de la realidad, como corresponde a una artista.

En suma, indaga en la psicología de la mujer madura; en un más que insinuado erotismo a veces; en el misterio de la amistad, en el amor en definitiva; en los recuerdos de la infancia y en sus juegos; en el reconocimiento de los seres afines, ocupando este medio tan de nuestros días: Internet; en la locura y en la luz tras ésta; y se cautiva ante el universo de una artista, para develarlo o, al menos, aproximarse a su misterio y vastedad.

Escribe por un imperativo que ya deja claro el título del volumen, que es, además, una declaración de principios, apoyada en la intertextualidad del cuento que nos narra de un escorpión que prefirió la muerte a dejar de obedecer a los imperativos de su ser profundo. Estos relatos surgen desde esas honduras.

Desde allí, todo canto tiene su encanto; al fin, toda ternura prevalecerá.

Santiago de Chile, Septiembre del 2005

 

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Ficciones de lo posible

por don Juan Antonio Massone del Campo, poeta.

Que el vivir humano demanda, espera y necesita de una complementación en el ahondamiento de las palabras no es asunto de dudar. Los hechos no bastan al espíritu. En cada quién urge decir y hablarse a solas aquello que rebasa lo externo para, después, conocer de la oportunidad de comunicar y de vincularse a otros. Es preciso confidenciarse con voz queday sorprendidacomo en un alba esperable y sorprendente y así alcanzar vislumbres de signos y de significaciones que traslucen nuestra condición humana.

La literatura se atreve a singularizar en un personaje, en una historia las posibilidades abiertas o conclusas del fue, del podría ser, del presente o de las imposibilidades en las que se niega, en ocasiones, lo porvenir.

Cuando Loreto Silva escribe sus cuentos, esas peripecias de caracteres en quienes se incrusta la existencia como taraceo en la piel y en la memoria de los días, lo que de verdad hace es explayar ese cruce de destino y de libertad que es toda vida humana. Lo primero, porque sus protagonistas tientan en senderos que suelen negar las expectativas que, antes, alentaran. No menos presente, el factor libertario de esos mismos personajes dice de su pertenencia al mundo de nuestros días en los que campea la ansiedad y el paralelismo de una tecnología que ofrece tanta comodidad como un fácil recetario de dichas espurias, en medio de las cuales la persona debe escoger su mejor versión que le aproxime a la clave de sí.

Más allá de jergas y especificidades de circunstancias, la autora deja en claro que la literatura se ocupa de lo humano, pues en medio de condicionamientos que parecieran eliminar latidos y pulsaciones del misterio de vivir, éstos son siempre audibles para quien se atreva a mirar debajo de las escamas sofocantes.

Estos cuentos representan incisiones en el acontecer presente. Y, teniendo en cuenta la vecindad de aquello que pareciera asunto ajeno, puede afirmarse que Loreto Silva acerca al lector un mundo de extravíos y de recuperaciones en los que es dable ver algunas de las venturas y desdichas más concretas en las que se empeña nuestro tiempo.

Santiago de Chile, Septiembre del 2005

 

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Opinión de “Es mi naturaleza dijo el escorpión por Martín Huerta, director Cultural del diario “La Nación”

Loreto Silva es una mujer múltiple.

Es madre, esposa, Ingeniera en Sistemas de Información; por lo tanto, aceptada como una persona muy racional y pragmática, de números, de reuniones de alto nivel y experta en la organización de empresas.

Recibió su diploma de la Universidad Federico Santa María. Luego obtiene un Diplomado en Gestión de Empresas que impartió la Pontificia Universidad Católica de Chile.

¿Y qué? –Preguntarán muchos.

Y que, además y en contrapunto con esta faceta profesional, - respondo- Loreto, también escribe cuentos, es artista plástica, en corrillos de amigos canta y además, insta a sus hijos a participar en actividades artísticas y culturales.

Como todo el Arte y la Cultura en este país se hace por esfuerzos personales, Loreto Silva ya en el año 2001 publicó su primer libro: “PUNTO DE QUIEBRE Y OTROS RELATOS”. Son 11 cuentos con vivencias coloquiales; relatados en forma amena y sin rebuscamientos.

Ahora nos presenta “ES MI NATURALEZA DIJO EL ESCORPIÓN”, el cual es otra serie de 7 relatos.

Francisco de Quevedo dijo: Todos pueden crear; sólo los talentosos ejecutan…Y Loreto ejecuta.

 

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